El Monje Visionario
Una visión diferente de todo

Pequeños grandes placeres

Con el pasar de los años, me he dado cuenta que no es necesario hacer tanto para ser absolutamente feliz.

Los últimos días mucha gente, en especial una persona a quien llamaré Lucifer, me ha dicho que le parece raro que mis gustos sean tan básicos. Pues sí, me encanta comer lenguas de gato, sentir como se disuelven en mi boca y luego lamer mis dedos llenos de la grasa de la galleta. Espectacular.

Muchos de ustedes dirán que no tengo aspiraciones o que me conformo con poco, pero son cosas distintas. Anhelo mucho, pero disfruto y logro encontrar satisfacción plena con aquellas cosas que muchos pasan por alto.

¿Alguna vez han sentido el olor del agua evaporándose en el cemento? Eso me transporta a mis épocas de niño, en la que de manera obligatoria tenía que quedarme durante varios minutos bajo el sol para hacer mi tratamiento contra el vitiligo.

La lluvia es algo que me encanta. La sensación de caminar mientras sientes minúsculas gotas cayendo sobre tu cara, es algo que no puedo ni siquiera explicar. Es mucho mejor si voy con un cigarro y/o buena música.

¿Qué otras cosas pueden ser catalogadas como Pequeño Gran Placer? Bueno, una llamada a medianoche, cuando no puedo dormir, creo que es algo que me produjo una sensación que hace tiempo no sentía. Paz.

Nota adicional: una Kola Inglesa helada, es lo mejor.

Ustedes, ¿qué Pequeño Gran Placer tienen?

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