El loco chompita
Antes de empezar la historia, vamos a recordar como se inicia esta aventura.
Hace un par de días, mi novia y yo estuvimos por un centro comercial de San Miguel, exactamente en una tienda por departamentos, para ver unos lentes que ella necesitaba. Le dije si podía darme una vuelta para comprar una chompa, puesto que las que tengo están muy viejas y desgastadas.
Encontré una chompa que me gustó. Me la probé y decidí comprarla. Ella mi dijo que estaba bien, aunque el color no la convencía mucho.Pensándolo bien tiene razón, no tengo con qué combinarla.
Entonces se inicia lo que a continuación les contaré.
Esto sucedió hace unas horas en una conocida tienda por departamentos de Lima. Fui a hacer el cambio de color, más no de modelo ni talla, eso estaba ok.
Hice mi cola para que me den la bendita nota de crédito (por qué no la cambian así nomás sin tanto papeleo?), hasta que me la dieron.
Subí hasta el tercer nivel de la tienda y vi el mismo modelo de la chompa pero en otros colores (negro y gris), me emocioné casi hasta las lágrimas pero mi sorpresa fue cuando descubrí que no había mi talla.
Seguí buscando y no encontraba una de mi talla, hasta que volteé y vi que un gordito, un poco más bajo que yo, se estaba probando la chompa del color y talla que quería.
“Carajo, que puta mala suerte la mia”, me dije, hasta que se me ocurrió una grandiosa idea. Me quedé atrás de aquel individuo casi microscópico para esperar que se desanime por la chompa o termine por comprarla y destruya mi ilusión.
Me probé casacas, camisas, vi corbatas y hasta me puse un sombrero para ver qué tal me quedaba, pero nada, el enano seguía mirándose en el espejo para tratar de ver cómo hacer para que la bendita prenda le quede bien.
Minutos después la batalla estaba perdida, me cansé y di media vuelta para buscar otra chompa, cuando de pronto siento una presencia casi maligna detrás mio, lo que me hizo voltear raudamente y vi que el retaco estaba buscando otra chompa.
Disimuladamente dejé la camisa que se me ocurrió ver y moví mis pies cual Pedro Picapiedra hacia la chompa de esta historia. La encontré, tirada entre un montón de otras prendas. La recogí, sacudí y revisé bien para no quedar en ridículo y haber perdido mi tiempo en vano. Encontré la chompa.
Sorprendido por la buena suerte de esta tarde, me dirigí hacia la caja para hacer efectiva la nota de crédito y solucionado, cambié la chompa.