Sí, después de tanto tiempo sigo siendo el Grinch de San Valentín y de toda fiesta-celebración de este tipo.
Como lo dije hace hace dos años en la primera parte de este post, odio el Día de San Valentín y lo ridícula que se vuelve la gente por esto. Muchos desde ahorita están desesperados por saber qué regalarle a sus respectivas parejas y se angustian si no encuentran el regalo indicado.
Sé de un par de personas que están histéricas porque los envíos de rosas para esa fecha ya no se pueden realizar y están buscando opciones para no defraudar a la persona que “aman” y a la que le demuestran su amor solo el 14 de febrero. Hipocresía.
A los que tuvieron la oportunidad de leer mis experiencias pasadas en esta fecha, les recuerdo que mi colección de Duro de Matar ha sido desempolvada y, si tengo suerte, buscaré las copias en blue-ray, para tener una mejor experiencia.
No negaré que la satisfacción de ver Duro de Matar acompañado de una Kola Inglesa helada y unas cuantas piezas de pollo frito, me causan cierto placer oculto, pero tampoco mentiré al decir que 14 de febrero me causa cierta nostalgia.
Si todo hubiera continuado hasta ahora, hoy no habría escrito esto, sino estaría corriendo como loco por todas las tiendas posibles en busca del regalo adecuado. Pero no confundamos las cosas, más que buscar el regalo por el ridiculamente llamado “Día de los Enamorados”, era para celebrar un mes más junto a aquella persona que, por diversos motivos, ya no tengo al lado, pero que quiero y respeto mucho.
A pesar de ser el Grinch de San Valentín solo me queda decirles que si lo celebran, hayan sido lo suficientemente precavidos para haber reservado una mesa en algún restaurant, comprado el regalo indicado y que las flores que hayan comprado no se hayan marchitado por tenerlas desde la mañana hasta la noche en la oficina, porque no pudieron enviarlas. Si no has tenido en cuenta esto, FELIZ DIA!!! jajaja
Lamento decirles que, a pesar de haber pasado muchos aos, si veo al maldito de la moto amarilla, no dudaré en mentarle la madre y, si no hay policía cerca, meterle un buen puñete.
